domingo, 4 de septiembre de 2011

Imponente bandera contra las adicciones en Plaza Mitre de Goya

lunes 27 de junio de 2011

La Bandera gigante de la prevención contra las adicciones, que rodea la plaza Mitre, tiene en total 360 metros. Fue elaborada por la Dirección de Juventud de Goya y contiene mensajes, consignas, y dibujos realizados por 164 instituciones. Permanecerá en exhibición hasta este martes.

Asombro y entusiasmo fueron las reacciones de la ciudadanía de Goya ante la irrupción de la imponente “bandera” confeccionada por la Dirección de Juventud que fue extendida este lunes a la mañana en todo el perímetro de plaza Mitre, el principal paseo público de la ciudad.

La Dirección de Juventud colocó la bandera y suscitó el interés del público, en una innovadora manera de adherir al Día Internacional de la Lucha contra el Uso y el Tráfico ilícito de drogas, que se recordó el 26 de junio.

La enorme, extensa y pesada bandera fue realizada con la colaboración de 164 instituciones, clubes, empresas, comercios, vecinos y dependencias municipales, en el marco de una campaña de información y concienciación sobre los peligros de la drogadicción.

Este lunes, fueron incontables los jóvenes, y ciudadanos en general de todas las edades quienes detuvieron su marcha y se acercaron a la plaza Mitre, para ver este verdadero emblema por la vida, donde se leían mensajes, consignas, frases varias, solas o con ilustraciones, y dibujos alusivos que llaman a la reflexión sobre el tema de la importancia de informarse, concientizar y evitar el consumo de estupefacientes de diverso tipo.

VIDA LIBRE DE ADICCIONES

Se trata de una convocatoria por una vida plena, y libre de adicciones que promueve la Dirección de Juventud, que conduce Marcos Bassi. El joven funcionario dejó en claro que “es la bandera de todos los goyanos”, y que su objetivo principal es la prevención.

La invitación y el desafío fue aceptado por muchas instituciones entre las que se cuentan jardines de infantes; escuelas secundarias; institutos privados; incluyendo diversas áreas municipales (Secretarias, Direcciones, etc.); hogares, fundaciones; clubes, parroquias, organizaciones religiosas.

Son en rigor, 164 instituciones diferentes las que están representadas, y supera el número original de 117 logradas en el 2010. Es una bandera que tiene aproximadamente 205 metros de longitud y 2 metros de ancho, y sumando a las partes confeccionadas en el 2010, llega a un total de 360 metros. Su longitud rodea enteramente a la plaza principal de la ciudad.

Durante esta jornada recibió muchas visitas de grupos del nivel inicial; alumnos, especialmente primarios y secundarios que recorrieron y leyeron lo que las cientos de pequeñas banderas expresaban.

El Director de Juventud, Marcos Bassi, al hacer un primer balance de lo que significó poner a consideración esta bandera al público, hizo énfasis en que “los mensajes cumplieron con el requisito que se pedía; no fueran mensajes abstractos o negativos, sino positivos, a favor de la vida, de la paz; la alegría; el deporte; la cultura, y de actividades y otras cosas que dan ganas de seguir adelante, luchar, trabajar”.

Anunció también que el eco encontrado los motivó a replantear la duración de la exposición de la Bandera, y estimó que ”vamos a terminar exponiendo todo el día martes también, o por lo menos la mitad, porque el trabajo ha sido grandioso espectacular, los invito a que pasen y recorran estos 360 metros de bandera “Es algo único y extraordinario para nosotros”, reiteró Marcos Bassi.



Entrevista a Nora Volkow

Domingo 28 de Septiembre de 2008
Perfil.


“La droga ya no se cultiva, se fabrica en laboratorios”
Es la mayor experta mundial en drogas. Dirige el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA). Fue la primera en utilizar neuroimágenes para investigar los cambios neuroquímicos en personas adictas. Nacida en México, bisnieta de Trotsky –quien fue asesinado en ese país–, advierte a la Argentina sobre los peligros de la droga: “Hace cinco años, en México, nadie sabía qué era la metanfetamina, y hoy es la causa Nº 1 de admisión psiquiátrica”.
Por Jorge Fontevecchia
—Ud. obtuvo de universidades de todo el mundo decenas de doctorados honoris causa, premios y reconocimientos de todo tipo, por haber podido mostrar el daño que produce el consumo de drogas en el cerebro a través de neuroimágenes, y dirige el organismo que estudia la drogadicción con el mayor presupuesto del mundo; pero quienes no tienen su especialización precisan definiciones básicas, comenzando por la palabra “droga”: ¿hay buenas, como las medicinales, y malas? ¿Hay blandas y duras? ¿Son malas aquellas que producen efectos psicotóxicos? ¿O las que producen síndrome de abstinencia? ¿O de las que se puede abusar, como indicaría el nombre del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA)? Por ejemplo: ¿al no producir adicción, los alucinógenos quedan fuera del NIDA?


—La definición que se utiliza en el mundo científico es que aquellos compuestos que al usarlos pueden generar la compulsión en la toma es lo que se considera una droga de abuso. ¿Por qué la gente toma drogas? La idea es que esas drogas producen una sensación placentera, y es la razón número uno por la cual la mayor parte de la gente las toma. Pero hay drogas que no dan un estado placentero. Aquí es donde entran el LSD, el peyote o la mezcalina, que cambian la sensibilidad sensitiva de tal manera que los estímulos son percibidos de manera diferente, y eso da una experiencia diferente del mundo. Y hay gente que toma la droga por esa razón. Después, tiene drogas como el cigarrillo, que no necesariamente da un sentimiento de placer de manera inmediata. Pero lo que sí hace es permitir temporalmente concentrarse mejor, y puede pasar que alguien las consuma porque le ayuda a pensar o a concentrarse mejor. Pero estas drogas, las llamadas de abuso, con el uso repetido son las que pueden causar adicción.. Porque hay otras que ayudan a concentrarse mejor, como el café, que no causan adicción. Lo que el instituto nuestro trabaja son todas esas drogas de abuso que pueden producir el uso compulsivo y la adicción. Y eso incluye drogas legales e ilegales. Y en cuanto a si hay drogas duras y suaves, es un concepto que a nuestra sociedad le gusta usar, porque tenemos necesidad de clasificar las cosas entre las que son malas y las no tan malas. Pero eso es muy arbitrario, porque depende de cómo responde cada persona. Tomemos una que se toma como suave: la marihuana. En los últimos años aumentó el número de gente adicta a la marihuana y aumentó significativamente el número que tiene reacciones psicóticas a la marihuana. No es que haya más gente tomando marihuana. Lo que pasa es que el contenido de tetrahidrocannabinoide, la sustancia psicoactiva que genera la sensación, aumentó considerablemente. En los 80 el contenido era del 2 por ciento, y ahora tiene entre el 6 y el 8. Por eso es relativo el concepto de las drogas duras y suaves. Cada uno puede tener una mejor o peor reacción frente a la droga. Tomemos otra: el alcohol. Es considerada suave y es legal. Pero si tiene los antecedentes genéticos que lo hacen vulnerable al alcoholismo, se vuelve una droga peligrosa.

—La revista “Newsweek” publicó en 1980 que la droga que se consumía era siete veces más potente que la que se encontraba disponible en Woodstock. ¿Cada generación consume una marihuana mucho más potente que la anterior?

—Hay marihuana que tiene un contenido altísimo, por ejemplo, del 15 o 16 por ciento. Pero a mí me gusta hablar del contenido promedio, y tener una perspectiva más conservadora. Entonces lo que puedo decir es que ha aumentado tres veces.

—¿Desde cuándo?

—Digamos que los últimos diez años.

—¿Y en las décadas anteriores, como ya se decía en 1980?

—Ha aumentado paulatinamente. Es como la agricultura: si tiene un producto que quiere mejorar, empieza a cultivar el que le da mejor.

—¿En la época de Woodstock la marihuana no producía efectos psicóticos, como sí la cocaína, pero la marihuana actual sí los produce?

—Siempre los ha producido. Depende de cuál es la concentración que le meten y cuál la sensibilidad del cerebro para las reacciones psicóticas.. Puedo producir un cuadro psicótico o paranoico en cualquier persona si le doy dosis suficientemente altas.


—Las drogas de abuso aumentan sensiblemente la dopamina en el cuerpo, pero hay otros elementos altamente dopaminógenos que producen cambios importantes en el estado de ánimo, como el chocolate, con personas que se consideran adictas al chocolate, o el café. ¿Es una cuestión de dósis y aplicación? Leí una explicación suya en la que decía que si una persona se inyectara café en las venas tendría un efecto totalmente distinto al que produce su consumo bebido. Imagino que algo similar sucede con el té de marihuana. ¿Cuál es la frontera y cuál su relación con la dopamina?

—Nuestro cerebro no se desarrolló para consumir drogas. Está optimizado para asegurar la sobrevivencia del individuo y de la especie. La manera en que la naturaleza se asegura que nosotros actuemos como tenemos que actuar para sobrevivir es asociar las conductas adecuadas con la sensación de placer. Y esa sensación de placer crea una memoria que le va a hacer que quiera volver a repetir esa experiencia.

—El placer del sexo y la comida.

—Produce placer lo que es indispensable para la supervivencia del individuo y de la especie. De tal manera que nuestro cerebro está hecho para responder al placer. Podemos decir: “Esto no me parece muy bien o no es políticamente correcto”. Pero la realidad es que esta es la manera como la naturaleza se asegura de que se sigan las conductas que van a permitir que sobrevivamos. ¿Qué es placer? Es un concepto relativo, porque lo que es placentero en un momento no lo es en otro. Entonces, el cerebro tiene que desarrollarse de tal manera que tenga la flexibilidad para mandar la señal de placer cuando es adecuado. Esta señal es la dopamina. Entonces, si usted me la estuviera aumentando ahora, yo relacionaría este momento con algo extremadamente importante para mi sobrevivencia, que experimentaría como algo importantísimo que me gustaría repetir. Eso es lo que hace la dopamina.

—¿El amor?

—Exacto, si se enamora de alguien, está liberando dopamina, y le genera una sensación que llamamos de placer. Si está muy enamorado de alguien, no se puede separar. Esta misma sensación es la de un adicto con la droga. Las drogas tomaron estos circuitos del cerebro que funcionan para enamorarse y asegurar que se multiplique la especie o para que coma y no se muera de hambre; esa motivación tan intensa es donde actúa la droga. Y es por pura química.. Tiene estos compuestos que se acoplan perfectamente a los receptores de nuestro cerebro que normalmente están modulando las descargas dopaminescas.

—Y otros sentimientos que no tienen que ver con la reproducción.

—Las interacciones sociales aumentan la dopamina. O un libro que emocione, un cuadro, la cara de una persona muy bella. Pero las drogas aumentan la dopamina de manera más directa, potente y eficaz que cualquier otro estímulo fisiológico. La cantidad de dopamina que se aumenta al consumir cocaína es de 5 a 10 veces mayor que al tomar el mejor de los chocolates. Como el cerebro no se hizo para recibir esas concentraciones de dopamina, esos cambios tan profundos, al generarse una respuesta más allá de la fisiología, inmediatamente el cerebro inicia cambios para adaptarse. Es lo que se llama homeóstasis, que es que cuando se tiene un cambio en un sistema biológico no aguantamos mucho…

—El termostato que corta.

—Claro, entonces, al tomar una droga que activa los mismos procesos que la comida, el sexo, la belleza o las interacciones sociales, pero de una manera más eficiente, desarrolla una respuesta mucho más poderosa, pero también inicia una serie de cambios para esa homeóstasis.

—Es mucho más facil dañar al termostato con droga que con chocolate o el sexo.

—Las drogas son esas sustancias que tiene mayor posibilidad de desajustar el termostato. Porque no todo el mundo se vuelve adicto a las drogas. Hay personas que pueden consumir cocaína cada 6 meses sin ningún problema. Pero a cierta gente, con cierta vulnerabilidad genética, estímulos naturales como la comida pueden desajustarle el termostato, y se vuelve una compulsiva a comer, que es cuando la persona no se sacia. Lo mismo se da con el sexo. Hay gente que tiene una compulsividad sexual en la que nunca hay una sensación de saciedad. En ellos se ha desajustado el termostato.

—¿Sigue siendo correcto el uso de la palabra adicción? Su etimología refiere a “ausencia de palabras”: “a-dicto”.

—La adicción tiene un componente de pérdida del control. En el mundo psiquiátrico se ha dicho que la persona adicta no tiene voluntad. Y con ese argumento, se echó la culpa al adicto. La voluntad es el producto del funcionamiento de áreas específicas de nuestro cerebro que el uso repetido de las drogas daña. De aquí que el concepto de la adicción para mí es en el cual la persona no puede controlar la ingesta de drogas a pesar de que conscientemente ya no las quiera tomar y de que es muy consciente de que tiene consecuencias catastróficas.


—Una de las distintas fronteras que separan las drogas legales (el cigarrillo, por ejemplo) de las ilegales (marihuana, cocaína, etc.) está relacionada con cómo afecta a terceros el consumo de esa droga por el adicto. Quien fuma tabaco, al no perder el control de sus actos como sí sucede con el consumo de drogas ilegales, no se transforma en un peligro para los demás.. Pero el alcohol, siendo una droga legal, sí afecta a terceros, porque quien bebe en exceso es un peligro al volante, o puede ser más agresivo. A comienzos del siglo pasado, en EE.UU. estuvo prohibida la venta de alcohol y no la de tabaco. En orden de prioridad: ¿sería útil para la sociedad que se declarara ilegal el alcohol o el cigarrillo? Y en ese caso, ¿cuál primero?

—No todas las drogas son igualmente adictivas. ¿De qué depende? Número uno, de la magnitud del cambio de la dopamina que produce la droga. La metanfetamina es la que produce un mayor cambio en el cerebro. Por mucho. Desde ese punto de vista, es la droga que genera una mayor dependencia, una mayor compulsividad. El alcohol y el cigarrillo producen niveles de dopamina mucho más bajos que las otras drogas clásicamente ilegales. Cuando me pregunta qué es más importante, si hacer ilegal el alcohol o los cigarrillos, yo diría que el porcentaje de gente que bebe alcohol es altísimo, pero es muy pequeño el porcentaje de gente que se vuelve problemática al beberlo. El alcohol no es tan adictivo como las otras. Y lo mismo sucede con la nicotina. El problema de la nicotina es que por su accesibilidad es la única droga que aunque no produce grandes cambios de dopamina, sí permite mezclarla con la vida diaria. No interfiere con las capacidades cognoscitivas. Cuando se aumenta la dopamina, uno asocia esa situación con algo placentero. Esto se llama acondicionamiento. Y le va a generar querer fumar el cigarrillo. Entonces el cigarrillo, al mezclarlo en la vida, genera un acondicionamiento a casi todo lo que lo rodea. De aquí que aunque no sea tan adictivo se vuelve tan difícil dejar de fumar.

—Como en todo, la industrialización lo hizo “eficiente”.

—Increíblemente accesible. Si hubiera que inyectárselo, no sería lo mismo. El cigarrillo es extraordinario desde el punto de vista de la administración de las sustancias. La nicotina permite usarla tan rápido porque entra y sale del cerebro muy rápidamente, lo cual no sucede con otras sustancias. Todas sus propiedades de farmacoquinesia son perfectas para el cigarrillo y le puede aumentar la concentración, lo cual a su vez le permite mezclarlo con su vida diaria. Uno de los problemas que están muy poco hablados es el uso del cigarrillo durante el embarazo. Sin embargo, tiene efectos más dañinos que el de otras sustancias ilícitas, como la heroína o la cocaína.

—Entonces no haría ilegal el alcohol. Además, el vino es bueno para el corazón.

—Cuando se intentó hacer ilegal el alcohol, no resultó porque permitió el mercado negro, y las consecuencias del alcoholismo no se pudieron controlar.. Lo haría mucho más caro. Pondría leyes mucho más rigurosas en el uso del alcohol cuando alguien maneja. También bajaría el nivel de lo que se llama intoxicación. Y también tomaría medidas de penalización mucho más grandes sobre aquellos lugares en los que se vende alcohol a menores.

—En la Argentina se debate la despenalización del consumo de droga. ¿Ud. es partidaria de la despenalización parcial o total del consumo?

—No. Por mucho, las dos drogas que generan más muertes son el alcohol y la nicotina. ¿Por qué? Porque son las más accesibles. Al ser las drogas legales, el consumo se va para arriba. Se lo garantizo.

—¿Qué pasó en Holanda con la marihuana?

—Holanda tiene una política abierta sobre el uso de la marihuana y Estados Unidos no. Sin embargo, en Estados Unidos se consume mucho más. ¿Por qué? Son sociedades completamente distintas. Estados Unidos tiene uno de los consumos más altos entre los jóvenes. ¿Qué lo determina? Hay muchos factores de cultura. El grupo social, por ejemplo. Si en su grupo social consumen drogas, es mucho más probable que usted las consuma. Entonces, legalizar la marihuana en Estados Unidos como se ha legalizado en Holanda produciría un aumento.


—¿En Holanda aumentó pero sus niveles previos eran más bajos?

—Siempre aumenta, claro.

—¿La prohibición no convierte al consumo de drogas en algo más deseable todavía?

—Para los jóvenes y para ciertas personalidades es así. Hay que hacerles ver a los jóvenes que ese concepto que tienen de la libertad, básicamente, es consumir una droga que daña el cerebro en las zonas vinculadas con la voluntad. De tal manera que se va a volver un ser repetitivo. Entonces lo que como rebelde quiere romper, el ser predecible, es antitético a lo que hacen las drogas..

—Varios premios Nobel, generalmente de Economía, han promovido la legalización de las drogas para eliminar la violencia que genera el narcotráfico. ¿Están mal informados?

—Los economistas traen toda su perspectiva económica sin tener el conocimiento de cuáles son las consecuencias del uso de las drogas sobre el cerebro.

—¿Nunca la consultaron?

>—Muchas veces me han preguntado, y yo digo que como científica me manejo con los datos, y los datos claramente dicen que si las drogas ilegales se hacen legales el consumo se va para arriba.

—Según un informe de la ONU, reproducido en PERFIL, la Argentina es el principal consumidor de anfetaminas del mundo, por sobre los Estados Unidos y Brasil. ¿Por qué puede suceder esto y cómo se combate el uso de estas “drogas legales”?

—Hablemos de los anfetamínicos que se utilizan como medicamentos. Dejemos la metanfetamina afuera. Actualmente, empezamos de nuevo a ver un aumento significativo en el uso de los estimulantes en Estados Unidos. Y en esto mucho tienen que ver las recetas para el uso de la anfetamina. En Estados Unidos, a partir de las recetas, el consumo se ha doblado cada 5 o 10 años. Y la producción también ha aumentado.

—¿Y a qué se atribuye?

—En el sistema médico hay modas. Durante muchos años hemos utilizado los estimulantes para el déficit de la atención. Se creía que ocurría con los niños y los adolescentes, y que cuando se entraba a la vida adulta desaparecía. Pero lo que se ha documentado en los últimos diez años es que no es cierto, y que un 70 por ciento de los chicos que tienen este déficit pasan a la vida adulta con el mismo problema. Lo que aumentó significativamente es la prescripción de estos estimulantes a la gente que sufre del déficit de atención. El problema reside en saber qué tan adecuados son estos diagnósticos. Al aumentar la producción de estos medicamentos, se vuelve mucho más accesible. La otra cosa que estamos viendo en Estados Unidos y en Europa es el aumento del uso de estos estimulantes para aumentar la capacidad cognitiva. Por ejemplo, si tiene que terminar este artículo para mañana a las seis de la mañana, se toma estos estimulantes y va a estar alerta toda la noche. Esto es lo que hacen los estudiantes antes de los exámenes o los abogados antes de un caso importante. También se da para la pérdida de sueño o de peso. Lo que pasa es que las personas se vuelven tolerantes y empiezan a tomar cada vez más.

—Incluyamos ahora la metanfetamina, sobre la que Ud. recién dijo que era la que produce un mayor cambio en el cerebro, mayor dependencia y mayor compulsividad.

—Y además es muy fácil de hacer.

—En la Argentina recientemente tuvimos un triple crimen que se atribuye a hasta el no hace mucho desconocido para los argentinos Cartel de Sinaloa, los líderes de la metanfetamina. ¿Qué pasa con México y la metanfetamina?

—En los últimos dos o tres años, la metanfetamina, que hace cinco años no existía, se ha vuelto la causa número uno de admisión psiquiátrica en lugares como Colima (norte de México).

—En Argentina el consumo de metanfetamina en las discos se convirtió en una moda tan difundida que el agua mineral con la que combate la deshidratación quien consumió, se vende al doble del precio de una cerveza, y los dueños de las discos cierran el aguda corriente de los baños para obligar a los adolescentes consumidores a comprar agua. ¿Escuchó de algo similar en otros países?

—No había oído esto nunca. En las discotecas están las metanfetaminas y el éxtasis, que son particularmente tóxicas cuando se combinan con la hipertemia y la deshidratación, y la manera en que se pueden dar casos muy serios de intoxicación es no dando agua.

—¿Es la metanfetamina en el siglo XXI lo que fue la cocaína en las últimas décadas del siglo pasado: la droga euforizante de la fiesta?

—En Estados Unidos el éxtasis ha bajado muchísimo. El gobierno se metió en una campaña muy poderosa para hacer evidentes sus consecuencias. Y lo mismo se está haciendo hoy con la metanfetamina, y aparentemente se está yendo para abajo. Desgraciadamente estamos viendo un resurgimiento de la cocaína, y como problema número uno el aumento de drogas de prescripción, los analgésicos con opiáceos. La droga número uno en frecuencia entre los jóvenes es la marihuana, y la número dos es el vicodin, que es un analgésico con opiáceo que si va al dentista se la puede prescribir. De nuevo tenemos una situación en la que el aumento de las prescripciones y de la producción hacen más fácil el acceso.

—¿Eso es lo que usan los adolescentes como estimulantes?

—No sé si alguna vez le han dado un opiáceo con analgésico. A mí sí, y puedo decir que son drogas altamente placenteras. Cuando me la dieron, me pareció interesantísima la experiencia porque pude entender por qué alguien se puede volver adicto a lo que hace sentir ese medicamento. Y los jóvenes las están usando en lugar de las sustancias ilícitas porque piensan que al ser recetadas son menos dañinas. Estamos viendo de nuevo en Estados Unidos que han aumentado las muertes por sobredosis, significativamente. En los últimos veinte años se ha doblado el número de muertes por sobredosis.

—La metanfetamina, al ser fácil de producir, ¿es más barata?

—Es muy fácil y también es más barata que la cocaína.

—Por lo cual su penetración será más fácil en países como México, Brasil y Argentina, con una población con menores recursos económicos que la de EE.UU. y Europa.

—Pero si se hace imposible el acceso a la efedrina no se la puede producir. De lo que está hablando es de una situación en donde no hay control de la efedrina.

—¿Funciona la penetración como una ola: lo que llegó a México hace diez años, y hace cinco a Brasil, ahora está llegando a la Argentina?

—Lo que me horroriza es lo rápido que se mueve esta hola. Yo hice la carrera de Medicina en la ciudad de México y nunca vi un caso de cocaína. Jamás escuché que se hablara de la metanfetamina. Pero ahora voy a México y hay cocaína por todos lados. En los niveles de la frontera, hay un gran problema de inyección de drogas con una tasa altísima de sida y de hepatitis C. Y lo mismo sucede hoy con la metanfetamina. Es la droga numero uno ilícita en Colima. Y esto sucedió en sólo cinco años. Estas sustancias penetran en el mercado con tanta velocidad que se puede generar una catástrofe rapidísimo.

—El gran argumento de los jóvenes es que de la misma forma que una copa de vino por día no hace daño, tampoco hace daño fumar un habano o dos cigarrillos por día después de las comidas, o un cigarrillo de marihuana dos o tres veces por semana. ¿Las neuroimágenes del NIDA mostraron daño cerebral en personas con consumos moderados de marihuana o en todos los casos se trataba de personas de alto consumo? O sea, ¿hay un consumo no abusivo de drogas o en todos los casos se encuentran daños cerebrales?

—Me he concentrado en casos severos o moderadamente severos. Por lo tanto, mis resultados no son aplicables a gente que utilice las drogas socialmente o a niveles bajos. Lo que se sabe es que cada uno de nosotros trae consigo una carga genética, sobre la que no tenemos ningún control, que nos da diferentes vulnerabilidades a la adicción a las drogas. Entonces usted puede decir que quiere fumar dos o tres cigarrillos de marihuana al año y no le va a pasar nada…


—¿Y dos o tres por semana?

—He tratado con adictos a drogas durante muchos años y nunca encontré a nadie que haya empezado a consumir pensando que se iba a volver adicto. Empezaron pensando que no les iba a pasar nada, hasta que terminaron volviéndose compulsivos. Y hay personas no adictas que mueren por una sobredosis, lo que tiene que ver con la carga genética de vulnerabilidad de cada uno. Por un lado, está la vulnerabilidad a la adicción, y por el otro la vulnerabilidad a los efectos de las sustancias…

—¿Es un mito el argumento de que el consumo moderado de marihuana es menos perjudicial para la salud que el de cigarrillo?

—Hay estudios que muestran que la marihuana es muy dañina y otros que muestran que no es tan dañina. A nivel pulmonar, hace un tiempo se publicó un estudio que decía que era menos dañina, y esto tenía que ver con una cuestión cuantitativa. ¿Por qué? Porque si uno fuma dos paquetes de cigarrillos, fuma durante todo el día, pero si se fuma marihuana, se lo hará como mucho 4 o 5 veces al día. De lo que no hay dudas es que las sustancias de la marihuana son dañinas y cancerígenas. Pero no hay evidencia de si esas sustancias son más o menos dañinas que las del cigarrillo. La diferencia está en el nivel de exposición que se tiene con la sustancia.

—¿La nicotina es la más adictiva?

—La cocaína y la metanfetamina.

—Le preguntaba respecto de la marihuana.

—Depende de los factores genético-sociales. Es importante la edad a la que se empieza. Y esto se ha documentado para la marihuana, la nicotina y el alcohol: cuanto más joven se empieza, mayor es la posibilidad de volverse adicto. Pero el 50 por ciento de la vulnerabilidad está dado por los genes, por lo que conviven factores genéticos y de desarrollos.

—¿Los genes determinan la vulnerabilidad general hacia las adicciones o hay personas que para determinadas drogas tienen una mayor vulnerabilidad genética, pero para otras tienen menos o no tienen?

—En general, si tiene vulnerabilidad para la adicción, la tiene para todas las drogas. Pero, dentro de esa generalidad, hay gente que tiene vulnerabilidad para la nicotina pero no para la cocaína. ¿Sabe por qué está esa vulnerabilidad común? Uno de los hallazgos más interesantes en el área de las drogas es que el tipo de genes que están involucrados en la vulnerabilidad tienen que ver con genes que están involucrados en el aprendizaje y la memorización, es decir, en la formación de nuevas sinapsis. Entonces, los genes que permiten formar estas nuevas sinapsis permiten aprender y acondicionarse, que es muy importante en las relaciones sociales, y son los mismos que permiten volverse adicto más fácilmente. Entonces, si fácilmente se condiciona a un ambiente, probablemente también fácilmente se condicione a las drogas.

—¿Cómo define la palabra “acondicionamiento”?

—Hay un componente de afecto. ¿Por qué tenemos la tendencia de ir repetidamente a los lugares que ya conocemos? Es una reacción emocional que nos hace sentir bien. ¿Por qué le gusta ver a sus amigos? Es una reacción afectiva. Todas las relaciones afectivas tienen un componente de acondicionamiento. El acondicionamiento es la memoria en donde lo que recuerda es la emoción y no el hecho.

—¿La memoria emocional?

—Claro. Ocurre en un área del cerebro que se llama el hipocampo. Pero lo que le permite evocar la emoción sucede en otra área, pero es también la memoria. Y eso es el acondicionamiento.

—Leí que las mujeres les cuesta más dejar de fumar que a los hombres. Creí que una de las causas era el mayor temor de las mujeres a engordar. ¿Es así o tiene que ver con la mayor emocionalidad de las mujeres y el “acondicionamiento”?

—Definitivamente, el temor a engordar es una de las causas. Es muy difícil dejar de fumar no sólo por la adictividad de la droga, sino porque nos han acondicionado a fumar la droga en todos los lugares. Entonces, todos los lugares se la van a evocar. Comida o drogas aumentan la dopamina. No le estoy dando una droga, sólo le estoy presentando el elemento al que está acondicionado. Lo mismo genera la droga.

—Eso explica por qué los fumadores encienden un cigarrillo después de hacer el amor o comer.

—Típico. Están totalmente acondicionados a esa sensación. Y las mujeres se acondicionan más que los hombres al cigarrillo porque responden mucho más fuerte a los estímulos de acondicionamiento. El estímulo acondicionado va a generar la respuesta del cerebro que se va a traducir como experiencia de querer tomar la droga.

—Ud. estudió también la obesidad como adicción.

—Mi interés surgió por la similitud de los casos. Clínicamente, una persona adicta a la droga que tiene esa compulsividad que no puede frenar me recordaba mucho a los pacientes que entraban con cuadros de diabetes e hipertensión, y sin embargo no podían dejar de comer. Estamos promoviendo estudios, en aquellos casos en que se puede obtener información útil para la adicción con las drogas. Es importante, porque los circuitos que toman las drogas son los que creó la naturaleza para la motivación de los efectos placenteros de la comida y de acondicionamiento y de interacción social. Para mí, como instituto, es una gran ventaja contar con medicamentos para la obesidad que puedo usar para tratar la adicción. ¿Por qué? Porque las farmacéuticas no están interesadas en desarrollar medicamentos para la drogadicción. No hay mercado. En cambio, hay un enorme mercado de millones de dólares para desarrollar medicamentos contra la obesidad. En la oportunidad de encontrar los vínculos entre un problema y otro, nos permitiría tener acceso a esos medicamentos.

—Algunos tratamientos para adelgazar utilizaban hace años anfetaminas y hoy antidepresivos. ¿La dopamina es la responsable de todo?

—La dopamina es la responsable de la motivación, que es lo que da el impulso para la vida. La motivación es importante para la atención, el placer, las relaciones sociales y los procesos cognoscitivos. Si hay algo que no lo motiva, nunca lo va a poder entender. Un día estaba en un congreso sobre el déficit de la atención, muy aburrida, y no podía prestar atención. Me dije que sería buenísimo tener una píldora que pudiera lograr que esa situación tan aburrida se transformara en algo divertido. Y ahí hice click y me di cuenta que eso es lo que generaba el café. O lo que generan estas sustancias sobre las que estuvimos hablando: al aumentarse la dopamina, algo que es aburrido parece mucho más divertido. Hay gente totalmente amotivada que tiene niveles de dopamina muy bajos, y tiene altos riesgos de depresión. Lo importante es la emoción.

—¿Usted dijo que los antidepresivos no funcionan para el tratamiento de la obesidad?

—Y los estimulantes tampoco.

—¿Por la plasticidad o tolerancia del cerebro, pasado cierto tiempo deja de hacer efecto?

—El estimulante lo vuelve tolerante. Requiere dosis más y más altas. A principios del siglo pasado, cuando se empezó a utilizar la cocaína para perder peso, se requerían dosis cada vez más altas. Lo mismo sucedió en los 50 y 60 con la efedrina, la seudoefedrina, las anfetaminas y la metanfetamina. Pero empezó a haber muchos casos de psicosis, y se dieron cuenta de que no funcionaban.

—¿Cuál es su opinión sobre los antidepresivos?

—Para la gente que sufre depresión clínica pueden ser de una gran utilidad. Pero estamos sobreutilizando los medicamentos psicoactivos, incluyendo los antidepresivos, para el tratamiento de una reacción emocional que puede ser normal. Un fármaco se debe utilizar cuando se trata de un caso depresivo clínico, cuando es una enfermedad y no un estado anímico.

—Freud y Lacan hablaban del contexto melancólico del drogadicto. Viendo esta relación con los antidepresivos y las drogas, y cuando menciona que un 50 por ciento de las vulnerabilidades es de tipo genético, me pregunto si no hay una predisposición a la depresión en las personas que tienen mayor vulnerabilidad hacia las drogas.

—Si tiene una vulnerabilidad hacia la depresión, eso aumenta el riesgo del uso de las drogas. El cerebro está hecho para realizar conductas que nos hagan sentir mejor. Si está deprimido, los estímulos sociales normales no lo sacan de ese estado de apatía. Pero las drogas, por un rato, sí. Imagine ver un mundo en blanco y negro que de repente se vuelve de colores al tomar una droga.

—¿Quienes se drogan están autoprescribiéndose antidepresivos, o sea, se automedican con las drogas?

—Es así en un gran porcentaje. Particularmente importante es reconocer esto en los adolescentes, donde hacer un diagnóstico de depresión es más difícil que en un adulto. Un mensaje para la psiquiatría, que siempre ha relegado el problema de las drogas, es que están perdiendo la oportunidad de realizar una intervención que les permita evitar un problema de enfermedad mental. El uso de drogas en la niñez o en la adolescencia debe alertar al psiquiatra de que existe una enfermedad psiquiátrica subyacente que lo lleva a consumir drogas.

—¿Se imagina un futuro en el que una significativa parte de la sociedad consuma antidepresivos de la misma manera en la que durante los años 50 se consumían cigarrillos?

—Vivimos en una sociedad sobremedicada. No sólo para la enfermedad, sino para sentirnos mejor. En EE.UU. hay 100 millones de prescripciones de vicodin al año. Y no es el único opiáceo. La cantidad de medicamentos que se producen y se prescriben en EE.UU. es gigante. Y estuvo aumentado durante los últimos treinta o cuarenta años. Lo que podemos pensar es que si esto no se controla va a seguir creciendo cada vez más.

—¿Hay alguna relación entre el sistema político y el uso de las drogas?

—Las drogas son parte de la civilización humana desde el inicio. Se ve en sistemas políticos totalmente diferentes.

—Dos perspectivas, consumidor-productor. En los países en vías de desarrollo el narcotráfico es un mecanismo de financiación ilegal de la política; en los países desarrollados, la droga cumple el papel de tranquilizador social, simplificadamente un político vende felicidad.

—Expectativa de felicidad.

—Los soldados norteamericanos en Irak están consumiendo Prozac. Esa expectativa de felicidad es una herramienta.

—El uso ahí es distinto porque los niveles de estrés en las condiciones de Irak no tienen nada que ver con nuestras vidas. Hubo mucho desajuste emocional en estas personas que son sometidas a situaciones de batallas tan intensas…

—Argentina padeció en 2001 el mayor default de la historia económica moderna. Nuestra sociedad vivió un shock enorme, prácticamente no hubo quien de la noche a la mañana no haya perdido un 70% de sus bienes. Al ver al Prozac como una herramienta en la guerra de Irak contra el estrés vale especular si no hubiera sido ideal para los políticos argentinos contar con Prozac para colocarlo en el agua corriente y hacer a los argentinos más soportable el estrés de esa situación tan extrema.

—Hay una diferencia en ese tipo de cambio social y económico, y es el concepto de que si le sucede a todo el mundo, se acepta mucho más una situación inaceptable. Si está aislado, funciona otra dinámica.

—Pero es una herramienta de guerra si un Estado beligerante cuenta con ella y el otro no.

—Absolutamente. Uno de los intereses de todas estas organizaciones de defensas es conseguir medicamentos que permitan mantenerse alerta sin tener que dormir, sin perjudicar el juicio o la percepción. La droga número uno en los EE.UU. es la marihuana pero de la segunda a la octava, son medicamentos. Es la industria farmacéutica y no los países en vías de desarrollo la que está promoviendo la mayor parte de las drogas que consumen los jóvenes en EE.UU.

—Antes de pasar a ese tema, ¿si EE.UU. hubiera contado con Prozac en Vietnam la guerra podría haber sido diferente?

—No habrían tomado heroína pero no hubiese sido otro el resultado. Esos medicamentos no son milagrosos.

—La decadencia de China durante el renacimiento europeo y su conquista por las potencias occidentales se apoyó en la difusión del opio entre los chinos para hacerlos dependientes e indolentes. ¿Serían posibles en el futuro nuevas conquistas utilizando las drogas para minar las fuerzas de algún país?

—Teóricamente, claro que es posible. Vuelva a una población adicta a las drogas y la destruye.

—El alcohol no produce el mismo efecto en las diferentes personas, sino que desinhibe la parte reprimida de cada uno: los muy serios se hacen alegres, los contenidos pueden transformarse en violentos, a otras personas las induce al llanto y la depresión. ¿Las drogas ilegales también revelan aspectos reprimidos de la personalidad?

—Todas las drogas, como toda experiencia nueva, revelan un aspecto nuevo del individuo. Se ve con el alcohol; hay gente que se vuelve muy taciturna y otra que se vuelve muy locuaz. Lo mismo con los estimulantes, puede haber gente que se ponga totalmente agresiva y paranoide y otra muy amigable.

—En los 60 fue muy común entre psiquiatras y psicólogos el uso de determinadas drogas, como el LSD, con fines experimentales. ¿Qué quedó de aquellas experiencias?

—Casi todo ese movimiento de la psiquiatría ha desaparecido en Estados Unidos. En John Hopkins están evaluando el uso del éxtasis para crear una experiencia vivencial de una gran intensidad, como una manera de darle inside en sus propios aspectos internos de reacción emocional. Esta estrategia ha sido criticada psiquiátricamente porque hay gente que es muy vulnerable y estas drogas que se utilizan, con las que se crea un cambio total de la percepción, pueden causar efectos muy duraderos dañinos para el individuo. Yo misma he recibido un par de propuestas para estudiar los aspectos potencialmente positivos del uso de estas drogas como elementos psicoterapéuticos. Lo mismo con el peyote, también hay interés, son drogas que se han utilizado para ceremonias por las mismas razones, porque crean un cambio de la percepción sensorial..

—El “uso recreativo” de las drogas o para la expansión de “las puertas de la percepción”, tal como las llamó el escritor Aldous Huxley. ¿Hay alguna posibilidad de considerar algunas drogas como un elemento de expansión de la recreación, que haya pasaje de ida y vuelta, o decididamente el pasaje es sólo de ida?

—Dar cocaína a alguien lo puede energizar, pero también le puede ocasionar un accidente cerebrovascular.

—¿Ud. probó alguna droga por el motivo que fuera?

—Nicotina y alcohol.

—Clinton en el pasado, luego Bush y ahora Obama confesaron que probaron drogas. ¿Cómo afecta a la sociedad ver que todos sus presidentes de los últimos veinte años confiesan haber probado droga?

—Me gustaría decirle que ayuda a la sociedad a rebatir el concepto de que si alguien prueba la droga está dañado, porque un gran porcentaje de los jóvenes son expuestos a las drogas. No es algo moral, es una situación social y cultural. Bush tuvo problemas más severos, pero qué bueno que Obama nunca cayó en ningún estado de adicción ni dependencia. Evidentemente, no tiene los factores genéticos, si no, no tendríamos un candidato con esa brillantez. Por el otro lado, alguien con muchos recursos materiales, la familia Bush, no lo protegió lo suficiente como para decirle que no a tomar alcohol. La drogadicción no discrimina y cualquier persona puede ser vulnerable.

—¿Cómo cambia el cerebro de un adicto? ¿Es correcto decir que produce un efecto de envejecimiento prematuro del cerebro?

—Ciertas drogas producen cambios similares a los del envejecimiento. El mensaje educativo a los jóvenes no es que en 15 años les va a dar cáncer, sino cuáles son los sistemas que envejecen con las drogas: los de la motivación del placer; los cambios que se ven en una persona de 25 años adicta son equivalentes a la manera de cómo se vería el cerebro de una persona de 60, 65 años..

—¿Qué sucede con la memoria?

—Al sistema de la memoria principalmente lo afectan el alcohol y la marihuana. La gente intoxicada con marihuana no puede aprender porque el hipocampo está completamente extorsionado por su uso. El hipocampo también tiene una gran concentración de sistemas inhibitorios, y el alcohol los activa. Genera problemas severos de memoria que pueden durar varias semanas, pero si no se consumen drogas, eventualmente, se puede recuperar, aunque no totalmente, en alguien que ha tomado alcohol por años.

—Si el envejecimiento deteriora la acción de la dopamina en el cerebro, ¿lo que descubre para curar la drogadicción sirve también para tratar los efectos no deseados de la vejez respecto de la dopamina?

—Sí. Estoy intentando convencer a la industria farmacológica de que no fabrique medicamentos contra la adicción a la cocaína, les pido que desarrollen drogas contra procesos afectados por la drogadicción. Uno de los procesos es el funcionamiento de la corteza frontal, que es una de las áreas donde la actividad disminuye cuando se envejece. Me interesa mucho la fabricación de medicamentos que puedan fortalecer esta corteza. Existen datos de que el cerebro es mucho más plástico de lo que se pensaba antiguamente; aun en la vida adulta, se pueden reforzar áreas que estén debilitadas, y ciertos medicamentos pueden acelerar este proceso de reforzamiento. Entonces esto, que ayudaría a una persona adicta, ayudaría a una persona anciana.

—¿Las mujeres mayores tienden a la depresión y los hombres mayores a la agresividad por trastornos dopamínicos o por otras cuestiones hormonales?

—La dopamina está involucrada en la depresión. Uno de los medicamentos antidepresivos va a los transportadores de la dopamina, no a los transportadores de la serotonina, como el Prozac. El estrógeno y la progesterona interactúan directamente con los receptores. En la mujer post menopáusica esos factores de regulación dopaminérgica no van a tener tanta influencia. No está claro actualmente por qué en la etapa post menopáusica el aumento de la depresión es mayor en las mujeres.

—¿Y la agresividad en el caso de los hombres?

—La testosterona se va para abajo como las hormonas en las mujeres. Pero los hombres tienen mayores reacciones amigdalinas que están relacionadas con la agresividad y la violencia. En un sistema social la corteza prefrontal le permite controlarlo; conforme va envejeciendo, el funcionamiento de la corteza prefrontal se va para abajo. Lo que en el pasado podía controlar muy bien, se pierde de control.

—¿Una persona con aversión al riesgo difícilmente tenga predisposición a ser adicto?

—Si le gustan las cosas riesgosas va a experimentar…

—Pero no quiere decir que se vuelva adicto.

—No. Experimenta, pero no tiene esos cambios neuroplásticos, entonces nunca se vuelve adicto. Por otro lado, tiene aversión a tomar drogas, pero va al doctor y le da un medicamento potencialmente adicto y tiene los genes para la neuroplasticidad: se vuelve adicto al medicamento. Puede entrarle por las dos maneras.

—¿Hay alguna relación psicosocial entre rock y drogas, o arte y droga, o el factor genético es el que predispone incluso para la elección de la profesión?

—Tenemos ideas del tipo de genes y proteínas que están produciendo esa vulnerabilidad pero aún no sabemos cuáles son los genes de la predisposición. Depende del medio en el que se mueve: si es más aceptado o no, determina una mayor probabilidad de tomar drogas. En los medios artísticos es mucho más aceptado que en el medio de los abogados o de religiosos. Me puede decir que aquella persona que tomó la religiosidad era distinta también, y eso es correcto. Pero también hay sistemas sociales donde se promueve. Hay médicos con muchísimo más riesgo de tomar drogas, no por su personalidad, sino por el ambiente en el que están. Los anestesiólogos, los médicos de salas de emergencia, donde el acceso a los medicamentos es muy fácil, pero no es que sus personalidades sean diferentes. Cualquier persona puede ser vulnerable a la adicción. La idea de que porque una persona es estudiosa, no le gustan los riesgos no va a volverse adicta, no es el caso. George Bush y Obama son dos casos de personalidades totalmente distintas; uno no se volvió adicto, el otro, probablemente, tenía un síndrome de dependencia.

—La Argentina tiene al mayor ídolo musical y ha tenido al mayor ídolo deportivo con tratamiento de rehabilitación por consumo de drogas. ¿Qué es lo que se utiliza actualmente en los EE.UU. para tratar a los adictos?

—Depende de la droga, de la edad y de la historia del paciente. Primero, la adicción es una enfermedad crónica, entonces el relapso es parte del proceso. Es muy difícil encontrar a alguien que tenga una adicción severa, que se lo ingrese en un tratamiento y que no recaiga. El nivel de recaída en la adicción es de 70 por ciento. En la heroína tenemos medicamentos muy poderosos, el que más se conoce es la metadona, pero hay un medicamento que tiene mejores propiedades, más caro, que es la buprenofina. No todos responden, pero la probabilidad de recuperación es muy alta. El tratamiento debe considerarse crónico, no es una rehabilitación de dos o tres meses y ya está curado. Es tratamiento, no curación.

—¿Pronto van a estar listas dos vacunas contra la nicotina y varios años después otra contra la cocaína?

—Estamos promoviendo investigación en la vacuna de la nicotina. Científicamente, existe la posibilidad, pero decir cuándo la voy a tener depende de la cantidad de recursos económicos que se inviertan.

—¿La solución a los problemas de drogadicción vendrá de la ciencia?

—La drogadicción tiene un componente social que condiciona tanto que pensar que un medicamento va a ser suficiente creo que es muy simplista. Los medicamentos van a ayudar a aumentar la probabilidad de que la gente pueda dejar de tomar drogas. Es como el tratamiento de la depresión; se pueden dar medicamentos antidepresivos, pero la intervención psicoterapéutica aumenta enormemente las chances.

—¿Así como una vacuna libró al mundo de la poliomielitis, se podrá decir lo mismo con la cocaína en el futuro?

—Se libera la vacuna contra el polio y después tenemos el VIH, desarrollo una vacuna contra la cocaína, tengo la anfetamina. Si no quiero que mi hijo tome cocaína o nicotina, vamos a darle la vacuna. Entonces el que quiere drogarse no consume nicótica, consume algo más peligroso.

—Suele decirse que las drogas ocupan un lugar necesario porque la vida, sin algún tipo de estimulante, es insoportable. ¿Puede decirse entonces que es intrínseco al ser humano y a todas las épocas?

—Es posible, teóricamente, tener una civilización sin drogas. La probabilidad de que eso ocurra es muy baja dada la fuerza que tienen en motivar, pero podría serlo porque hay pequeños grupos donde nunca ha existido la droga, donde no se necesita para la supervivencia.

—Ud. experimentó con la droga que se prescribe para el trastorno de déficit de atención con hiperactividad que afecta del 3 al 7% de los niños, el metilfenidato (Ritanil), que tiene efectos similares pero más potentes que los de la cafeína, y similares, pero menos potentes, que los de las anfetaminas. Ud. dijo que tiene el efecto notable de disminuir el comportamiento impulsivo y mejorar la atención en las personas con ADHD, especialmente en los niños, ayudándolos a concentrarse. Pero el abuso de metilfenidato por sus efectos estimulantes (supresión del apetito y del sueño, aumento de atención/concentración y euforia) puede producir efectos similares a los de la cocaína. ¿Es cierto que utilizó metilfenidato como sustituto de la cocaína en algunos experimentos?

—La utilicé para comparar la respuesta del cerebro de una persona adicta a la cocaína y la de una persona no adicta a la cocaína.

—¿No es sustitutivo, no produce efectos similares?

—En la mayor parte de los adictos a la cocaína produce un efecto similar. Euforia. En los que no son adictos las respuestas son muy variadas. A la mitad de la gente les molesta mucho la manera en que los hace sentir, fuera de control. Un porcentaje de individuos no adictos a las drogas responde al metilfenidato como algo placentero. Estaba estudiando cocainómanos a los cuales les estaba dando metilfenidato intravenoso, y excepto por un caso de un paciente que tuvo una respuesta de mucha angustia, a todos los cocainómanos les ha gustado muchísimo la sensación, la describen como muy similar a la cocaína, excepto que los efectos físicos de taquicardia son mucho más duraderos.

—El organismo que usted dirige dedica el 30% de sus recursos al VIH por el contagio que genera el uso de jeringas. Pero, ¿cuál es la relación intrínseca entre drogas y sexo? El alcohol desinhibe, la metanfetamina y la cocaína aumentan el deseo sexual.

—Tiene muchísimos aspectos. El alcohol desinhibe, aumenta las interacciones sociales. Shakespeare decía: “It provokes the desire, but it takes away the performance”.

—Dos copas aumentan el deseo. Diez lo destruyen.

—Pero la heroína quita completamente el deseo sexual. Como con el alcohol, una dosis pequeña de cocaína aumenta el deseo sexual, pero si cae en uno de esos binyes, forget about it. La metanfetamina se utiliza en forma oral para aumentar el deseo sexual, y la utilizan también cuando van a estas fiestas donde van a tener muchas relaciones anónimas de alto riesgo, y la combinan con Viagra porque puede disminuir la performance. También existe el uso de la droga acondicionada con el sexo o el sexo acondicionado con la droga.

—Tanto Freud como Lacan describían a la droga como un autoerotismo. En los casos que recién mencionó, es la droga en sí misma el placer final, todo lo demás es irrelevante. ¿Existe el orgasmo farmacológico?

—Existe. Cuando alguien adicto a la heroína está destoxificándose puede tener un orgasmo, pero no es placentero. Cuando una persona está compulsivamente tomando cocaína y le pregunta por qué, dice: “No sé, ya ni siquiera es placentera, no puedo dejar de hacerlo”. El placer es lo que seduce, pero sólo en la primera parte, después se vuelve compulsivo, el placer es irrelevante.

—En términos freudianos, la diferencia entre deseo y goce.

—No solamente, si como algo placentero es distinto el placer que siento en la primera porción que luego de varias.

—Esa es la ley de la utilidad marginal decreciente: el valor del primer vaso de agua en el desierto por el que se da todo y el último, que sólo lo toma si le pagan por hacerlo. Pero mi pregunta es psicológica: si el adicto es aquél que no se puede saciar porque no puede gozar.

—Se vuelve inflexible. Se pensó mucho tiempo que el adicto tenía mayor placer con la droga; yo hice el estudio, y no. Le da la droga y el valor es mucho menor que en las personas que no son adictas, pero desea algo insaciable de esa compulsividad. Hay inflexibilidad porque el área del cerebro que le permite cambiar está dañada.

—Freud asociaba la droga a la teta, al autoerotismo como una falta de destete, y su visión era que el sexo maduro se alcanzaba en la etapa genital, no en la oral ni en la anal.

—Cuando se es niño o adolescente esa área el cerebro que permite controlar está mucho menos desarrollada. Pero cuando se es niño o adolescente se tiene mucha mayor sensibilidad a todos los estímulos ambientales, y el drogadicto tiene una disminución a la sensibilidad de los factores placenteros, entonces hay aspectos similares y otros muy distintos. En los escritos de alguien que ha tenido problemas de drogas, se ve que se quedan en la etapa de cuando han comenzado a consumir las drogas, porque toda su vida se ve concentrada en los rituales de conseguirla, nunca se exponen a todo el desarrollo que es necesario. Creo que el uso de la droga en la mayor parte de los casos tiene una iniciación como una interacción de grupo, los jóvenes expuestos por otros jóvenes.

—Ud. sostuvo que la adicción al tabaquismo aumenta en personas con trastornos mentales. Por ejemplo, mencionó que el 85% de los pacientes esquizofrénicos fuma cigarrillos o usa drogas. ¿Las drogas mitigan los síntomas de su patología?

—El 90 por ciento de los esquizofrénicos fuma cigarrillos y un gran porcentaje usa drogas. Fuman en parte porque aumenta su capacidad de filtración sensorial. Tenemos una limitación temporal en la capacidad de procesar estímulos. El esquizofrénico no lo tiene, y al fumar cigarrillos ve el estímulo y lo normaliza. Esto permite cognitivamente funcionar mucho mejor.

—Antes de acumular su larga experiencia en EE.UU. Ud. pasó por el Hospital Psiquiátrico Sainte Anne de París, el mismo donde Lacan hizo su residencia y escribió su tesis de doctorado sobre la paranoia. Leí que en los comienzos de su carrera Ud. comenzó a experimentar con neuroimágenes investigando la esquizofrenia. ¿Le habría gustado ser una psiquiatra al estilo de Lacan o Freud?

—Me encantan los aspectos teóricos y leer a Freud, me encantó cuando estaba en el hospital psiquiátrico, ir a las lecturas de Lacan y la psiquiatría clínica y psicoanalítica, y todavía me interesa muchísimo, pero como médico, como psiquiatra, como científico, para mí la oportunidad de poder ver dentro del cerebro humano es extraordinaria, y no la cambiaría por nada.

—¿Sería una exageración decir que en EE.UU. Freud y Lacan no son considerados ciencia sino religión?

—Hay gente que tiene un gran respeto por la habilidad de Freud de sintetizar conceptos tan avanzados cuando no existía la información. Por ejemplo, el concepto de la conciencia y la inconciencia. Actualmente sabemos que es a través de la imagenología que nuestros procesos inconscientes se permeabilizan en nuestras decisiones sin darnos cuenta de que está pasado. Hay mucho respeto de cierta gente, pero hay otros que dicen que es literatura o religión. El problema es que algunos han tomado sus escritos como una biblia, y no es culpa de Freud; es culpa de quienes toman literalmente lo que dijo a principios del siglo pasado como si no hubiera habido conocimientos nuevos en estos cien años.

—Ud. está en el país con mayor cantidad de psicoanalistas per cápita del mundo. ¿Qué piensa del psicoanálisis?

—Veo a Freud como un neurocientífico sin las técnicas pero con una gran comprensión y una capacidad analítica extraordinaria. Hay gente en el campo psicoanalítico que mantiene esta rigurosidad intelectual de pensamiento. Con lo que yo no estoy de acuerdo es con seguir las técnicas que se usaban cien años antes.

—Dedicó su vida a estudiar el cerebro humano, ¿en qué porcentaje conoce a los seres humanos más que antes?

—Aprendí que a pesar de que como seres humanos queremos sentir que estamos tomando decisiones con nuestras partes cognitivas del cerebro y del raciocinio, lo que resulta de nuestras acciones es mucho más inconsciente con asociaciones mucho más afectivas que la parte cognitiva. Al entrar en el mundo de las drogas, eso se hace más evidente.

—Somos mucho menos racionales de lo que creemos.

—Mucho menos. Pusieron en un estudio de imágenes a republicanos y demócratas, y les presentaban un anuncio de un republicano o un demócrata. Si era demócrata y le ponían un aviso demócrata, se le activaba el sistema límbico; si era un aviso republicano, su corteza prefrontal se activaba inmediatamente. Cuando oigo al candidato con el que me identifico, existe esta reacción emocional de calor humano, hasta de querer abrazarlo, una reacción emotiva. En cambio, me ponen al otro, e inmediatamente toda mi capacidad intelectual se va a destruir los argumentos. No entro a destruir los argumentos de la persona con la que estoy acondicionada; acondicionamiento positivo para éste y se me activa el sistema límbico; tengo un elemento de acondicionamiento negativo con el otro y se me activa el sistema cognitivo.

—Schopenhauer especialmente y Nietzsche, desde la filosofía, pusieron a la voluntad como la condición esencial de la vida. Sabiendo que la adicción se caracteriza por la pérdida de la voluntad y el libre albedrío, ¿qué reflexión filosófica le dejaron sus estudios sobre el cerebro?

—Lo veo desde la perspectiva de la libertad. La libertad tiene sentido cuando se tiene posibilidad de elección. He aprendido sin embargo que lo que es libre albedrío no es algo fijo, y que en ciertos momentos de la vida el control sobre ella no va a ser tan fuerte. Creo que si todos somos honestos podemos evaluarnos en momentos en que hemos perdido el control en cierto nivel.

—El derecho comprende esa situación en los estados de emoción violenta.

—Cuando las emociones son muy intensas, como puede suceder con un adicto a las drogas, la corteza frontal se desconecta porque se genera el mecanismo de... flight, entonces la corteza en esa circunstancia se vuelve negativa para tu supervivencia.


—Ud. conduce un organismo del país en que más severamente se responsabiliza a las personas por sus elecciones equivocadas.

—Se lo puedo llevar al extremo de cómo nuestros genes determinan nuestra responsabilidad y nuestra conducta. Hace siete años se hicieron unos experimentos con animales. Hay dos especies que son básicamente similares, excepto que una es monogámica y la otro poligámica: la diferencia es un gen que tiene que ver con la oxitocina. A los animales monogámicos se les cambia el gen y se vuelven poligámicos, y viceversa. No es algo moral, es algo biológico.

—¿Algo que no le haya preguntado que quiera transmitir a los argentinos?

>—Que la adicción es una enfermedad del cerebro y que desgraciadamente las áreas del cerebro que están afectadas son áreas que influyen en nuestra capacidad de libre albedrío. De ahí que a veces las personas que consumen drogas tengan conductas que parecen tan estúpidas y con consecuencias tan graves que no tienen ningún sentido, porque la manera en que ellos están tomando decisiones es muy distinta a cómo sería si esas áreas estuvieran funcionando apropiadamente. La adicción a las drogas no se cura, pero se puede tratar y el pronóstico permite a la persona recuperarse básicamente con un tratamiento adecuado.

—Una mirada optimista.

—Absolutamente.


Bisnieta de Trotsky, vivió en la casa donde lo asesinaron
—Suele señalarse mucho, como una paradoja, que es la bisnieta de Trotsky y dirige la prevención de la droga en EE.UU. ¿Hasta dónde la marcó eso a lo largo de su vida?

—Fue muy importante, siempre he creido que como seres humanos tenemos la responsabilidad de hacer algo en base a nuestra capacidad que haga que el futuro de la humanidad pueda ser mejor. Obviamente, no se escoge a los antepasados, pero él es una persona a emular.

—Ud. no conoció a su bisabuelo porque lo asesinan en 1940 y Ud. nació en 1956. Pero vivió en la misma casa donde lo mataron. ¿Qué recuerdos le quedaron de él?

—Es muy interesante vivir en una casa que quedaba prácticamente como museo. No vivíamos en la casa en sí misma, sino que en los jardines había unos cuartos donde se quedaban los guardias (foto) y que mi papá transformó en una casita pequeña donde vivíamos. Pero nos pasábamos muchísimas horas en la casa de Trotsky, leíamos sus libros, nos poníamos las ropas, los lentes... Mi papá se ponía furibundo. Era como vivir con la historia. Estuve aterrada de miedo, por muchos años no pude entrar a esa casa de noche sola, por muchos años tuve esa pesadilla de lo que es la muerte, la destrucción de alguien, algo tan trágico. Por un lado, era un lugar para encontrar el pasado, una vida tan interesante, y por el otro, el miedo.


—¿Siempre que vivió ahí fue un museo?

—No un museo oficial. Mi papá decidió que quería conservar las cosas tal como Trotsky las había dejado.

—¿Usted era guía los fines de semana junto a sus hermanas?

—Entonces no era oficial, pero la gente venía a ver la casa. Somos cuatro hijas y nos turnábamos.

—Muy cerca de la casa de su bisabuelo, en Coyoacán, está la casa de Frida Khalo, quien tuvo un romance con él cuando ella le dio refugió en su casa, entre 1937 y 1939, antes de mudarse a la casa donde lo asesinaron. ¿Se interesó por conocer esa parte de la historia? ¿Visitó la casa de Frida?

—Claro, y me llama mucho la atención, y ya me llamaba cuando no sabía de este affaire. Mi padre se enoja un poco porque dice que todo el mundo se va por el aspecto del affaire cuando es una parte mínima de su vida. Pero al mismo tiempo es un elemento muy importante de la realidad humana. Puedes ser una gente extraordinaria, pero en cierto momento se pierde el control: eso fue pérdida de control. Además, la atracción sexual, un componente biológico, donde hay ciertos niveles que... ¿cuánto control tienes? Nos gusta decir como sistema social que siempre tenemos control, pero creo que de alguna manera hay ciertas circunstancias donde casi cualquier persona puede perder el control.

—Su padre marcó su vocación por la investigación científica: él era químico farmacéutico, fue importante en la elaboración de anticonceptivos para México, y en su casa tenía un laboratorio.

—Sí, era en la casa de Trotsky. Donde estaban los gallineros, mi padre hizo su laboratorio. Me acuerdo que una vez nos pegó porque habíamos mezclado cosas y tenía miedo de que fuera a estallar. Eramos un desastre.

—¿Para su padre mantenerse en la misma casa en que habían matado a su abuelo era para él un gesto de resistencia?

—El se va de Rusia a los cuatro años, su madre se suicida, lo separan de su hermana, su tío que se estaba encargando de él muere... Tenía esa constante pérdida, falta de arraigo, hasta que llega a esa casa a vivir con su abuelo. Mi padre en México tiene un lugar que es suyo y se vuelve muy difícil dejarlo.




jueves, 7 de julio de 2011

EL CONSUMO DE DROGAS NO DEBE SER LIBERADO - CLARIN 06/07/11




miércoles 6 de julio de 2011
El consumo de drogas no debe ser liberado
CLARIN 06/07/11

Por WILBUR RICARDO GRIMSON MEDICO PSIQUIATRA, EX SECRETARIO DE SEDRONAR


Hoy nuestra sociedad asiste a un debate que reclama la liberalización del consumo de las denominadas drogas ilegales aduciendo que esta posición se basa en el derecho individual.

Es posible que esto pueda sostenerse para el ámbito de las acciones privadas, pero resulta difícil de admitir para las conductas públicas,
donde las Convenciones Internacionales (Viena 1961,1971,1986) que hemos redactado y ratificado fijan criterios adversos a tal concepción.

Si bien el crecimiento del fenómeno del consumo de drogas desborda las previsiones, el resultado de una mayor tolerancia social nos llevaría a un descontrol que algunos países han soportado con serias dificultades.

Por caso Suecia, que liberalizó el consumo y debió volver atrás, o Colombia, donde la liberalización se debió revertir por el mismo fenómeno. O Suiza, que autorizó el uso de estaciones de tren abandonadas para los que quisieran inyectarse en vena, y debió modificar la decisión cuando los sitios fueron copados por el narcotráfico.

Nadie va a festejar tanto la liberalización del consumo como quienes trafican con las drogas y así verían multiplicado el alcance de su negocio.

Es que el consumo de sustancias tóxicas, que venden una ilusión pero dañan el sistema nervioso central, es el mal de la época y no puede creerse ingenuamente que beneficia más que a sus propiciadores mercantiles. Del otro lado del mostrador se recibe diariamente a las víctimas que iniciaron un camino de difícil retorno, ignorando los riesgos . La recuperación no sólo no es fácil sino que en muchos casos es dudosa por el deterioro de la persona, sus valores y sus proyectos.

El daño del consumo abusivo no sólo afecta al organismo del individuo. Daña al tejido social que lo acompaña en su vida familiar, en su trabajo y en su desempeño. Y es por eso que más daña donde menos recursos existen, como en los casos denunciados por los sacerdotes villeros liderados por el Padre Pepe di Paola.

El documento en que se basan se titula”En la villa la droga ya está despenalizada”. Resulta significativo que el Episcopado Nacional no sólo los ha reconocido en forma institucional, sino que ha propuesto con diversas ONGs al Congreso Nacional una Ley de Prevención (2009) que se aprobó, pero lamentablemente no se ha implementado.

La prevención nos debe ubicar al lado de las familias que buscan orientación y de los docentes que deben implementar este objetivo en todos los niveles. Esta tarea no es meramente informativa y se complementa con la promoción de experiencias significativas que encarrilan a las personas, sean jóvenes o adultos, cuando promueven la solidaridad social . Esto demuestra que las desigualdades pueden corregirse con esfuerzo, con conocimiento y con búsqueda de futuro. Si quien se droga privilegia el instante, debemos promover los esfuerzos de quienes apuntan a un futuro compartido.

Así lo entendieron quienes desde el organismo que se creó para coordinar y representar en el exterior las políticas de drogas de nuestro país, la SEDRONAR, convocaron a las ONGs para esta tarea que compromete a la sociedad toda. Y me refiero en especial a Julio César Araoz, Eduardo Amadeo y Lorenzo Cortese.

viernes, 24 de junio de 2011

Que el humo no nos impida ver

Por Sergio Barrera para Prensa De Frente.- La tercera Marcha Mundial de la Marihuana instala entre nosotros un tema que desde la izquierda nos cuesta abordar. No es un tema nuevo, pero la realidad hace que nos estalle en la cara. No se escuchan voces contrarias al consumo de la marihuana desde la militancia popular, "no hay que ser careta", "no es cool", hay que estar a tono con "los nuevos tiempos", "es parte de la lucha democrática por ser los dueños de nuestros cuerpos y nuestra libertad", etc. Lo que sobra es oportunismo político y demagogia y así vemos como distintos diputados de diversas extracciones políticas, organizaciones de izquierda e incluso organismos del gobierno (INADI) acompañan una política planteando el consumo como una cuestión privada.

Aquí lo privado y el individualismo se confunden y se hace todo lo posible para mantener la confusión. Como en todas las cosas se hace un recorte interesado; por ejemplo se pone el acento en la libertad de consumir y dejar a los narcos sin clientes. Pero nada se dice de la política que tiene el imperialismo a favor de la legalización mundial de la marihuana.

En hora buena que se abra el debate, esto nos permite pensar, reflexionar y no comprar ningún paquete cerrado. Para ir pensando tiro algunas ideas a título personal y producto de una amarga experiencia.

En primer lugar vamos a despejar algunas cuestiones que son utilizadas, a mi modo de ver, como Caballo de Troya, para introducir una política nefasta para los sectores populares y para la sociedad en general.

Debemos estar totalmente en contra de la penalización del consumo de marihuana. Tenemos que pronunciarnos categóricamente contra la criminalización del consumidor, su procesamiento y encarcelamiento.

También, debemos estar a favor que los enfermos terminales-es decir los que se están muriendo, y por los dolores de sus enfermedades, deben estar anestesiados - con marihuana o con lo que sea, y que puedan ser recetados si sus médicos así lo recomiendan.

Ahora, también tenemos que ver y aceptar cómo se manifiesta ese mismo anestesiamiento en el que no está enfermo. No puede ser que sirva para un argumento y no para el otro.

Pero, si vamos a hablar de la legalización del consumo de marihuana, ya nos metemos en un terreno muy complejo, que debemos problematizar, abordar leyendo, estudiando, escuchando testimonios de familiares de adictos y de los propios adictos en recuperación o recuperados, consultando a especialistas en adicciones, etc. Ya que una medida así podría incorporar a cientos de miles en el consumo, sería un salto en cantidad que se transformaría en calidad, pues cambiaría la predisposición de muchos que hoy no consumen porque está prohibido.

La burguesía quiere una parte del negocio

En octubre del 2010, George Soros *(1), donó 1 millón de dólares para la campaña mundial por la legalización de la marihuana. ¿A qué se debe el impulso samaritano de uno de los máximos financistas capitalistas del mundo?

¿Porqué desde los propios países centrales se está impulsando decididamente la legalización de la marihuana?¿Por eso se conformó una comisión con ex-presidentes de México (Zedillo y Fox), Colombia (Gaibiria) y Brasil (Cardoso), más Vargas Llosa, todos de centro-derecha para girar por el mundo auspiciando la legalización?*(2)

En la última conferencia de esta comisión, realizada en Río de Janeiro, en la mesa también estaba el empresario Richard Branson, de Virgin Group con más de 300 empresas de marca en todo el mundo, empleando aproximadamente a 50.000 personas, en 30 países. Virgin Group tuvo ingresos en 2009 que superaron los 18 billones de dólares.

Sólo los cárteles mexicanos obtienen ingresos en alrededor de 20 mil millones de dólares y emplean a más 450 mil trabajadores, entre productores, transportistas, distribuidores, vendedores y, por supuesto, personal armado. The Wall Street Journal señala que un alto funcionario del que no da su nombre dijo que “en términos económicos, no hay ningún argumento o solución, salvo la legalización, al menos de la marihuana”.*(3)

FOX, dijo: “una vez que se apruebe el consumo” se dará el “paso delante para decirle al campesino: ‘ya puede cultivar legalmente la marihuana y la puedes exportar’”.

Así mismo, dijo que el consumo debe estar en manos del consumidor, y si éste “se quiere afectar su salud, pues qué le vamos hacer”.*(4)

Es interesante ver a estos sectores burgueses y sus sirvientes estar preocupados por la legalización de la marihuana. Por supuesto que incorporan el argumento de acabar con el narcotráfico.

¿Es un problema que también lo hagan los gobiernos que se llaman "progresistas" y "nacionales y populares"? ¿Por qué el kirchnerismo lo utilizó como política central para atrapar el voto joven, de casi 3 millones de nuevos votantes? ¿Tiene algo que ver esto con la construcción de hegemonía a cualquier precio ?

Un pueblo y una juventud "anestesiada"

¿Por qué ahora el sistema capitalista, quiere la legalización?
El capitalismo es así. Todo se puede convertir en mercancía, nada se salva de su poder. Y es evidente que un sector de la burguesía está pensando en quedarse con una parte del multimillonario negocio que controlan los narcos.

Si hay mercancía, ¡Que pase por el mercado!.

Mientras paguen impuestos, ¡¡¡que exporten!!!. No importan los efectos colaterales…incluso hay algunos efectos que pueden convenir al sistema.

Los costos humanos?: son efectos colaterales secundarios, si permiten capitalizar el consumo y además logra la cuota de control social indispensable para que la rueda siga girando.

¿Por qué control social?

Aquí es más compleja la cosa, tendríamos que hablar de efectos, de complicidades y de quiénes intervienen en la comercialización. Y no son sólo los narcos, es ingenuo o de mala leche pensar que todo se termina con los narcos, es una trama en la que de alguna manera están implicados el poder político, el judicial y el de las fuerzas de seguridad.

Las formas de vida que ofrece este sistema para las grandes mayorías no hace otra cosa que alimentar las presiones y traumas, la crisis de no poder ser, de las frustraciones, de la enajenación que nos provoca la explotación y muchísimos males que padecemos, imposibles de enumerar en este espacio.

Pero la solución nunca será individual, de nada sirve evadirnos y anestesiarnos, porque los problemas siempre estarán allí y se profundizarán. La solución será social y colectiva, o no será.
El control social, se logra con la naturalización del consumo en primer lugar, después “liberando zonas”, para que actúen estas fuerzas que son enemigas de la construcción de cualquier forma de poder popular, autónomo e independiente.

Lamentablemente hay una parte de la población, principalmente de jóvenes - única posibilidad de cambio social - que quedan "enredados" en esa compleja trama.

La tragedia familiar

Creo que hay que empezar a hacerse estas preguntas, porque el problema ya está instalado entre nosotros. En todos lados, no respeta clase social, pero es en las barriadas más pobres dónde el tema de la droga ya es un drama.

Y estos sectores nos miran e interpelan.

Y miran al Estado y en este caso, como en muchos otros, está ausente: donde miles de familias deambulan buscando lugares para poder tratar a los quedaron atrapados y quieren salir. O lo que es peor, les dicen que si es para consumo personal y si es puertas adentro, "no problem".

Mientras tanto, la droga enfrenta hermanos con hermanos, padres con hijos, parejas, matrimonios, lesionando las tramas afectivas. Destruyendo hogares.

Dónde entran las drogas, no podemos construir nada duradero, no hay posibilidad de construir subjetividad revolucionaria, sólo nos acercan a lo más animal del ser humano.

Estuve 4 años en una comunidad terapéutica, peleando por la recuperación de mi hijo, y allí vi que el 80% de los que están en tratamiento son de los sectores más pobres.

Hay muchos temas que nos superan, y este evidentemente es uno de ellos.

Pero la cuestión es qué les decimos a las familias y a los jóvenes con los que queremos construir una sociedad distinta.

No todo el que empieza consumiendo marihuana, termina consumiendo cocaína o paco, eso es verdad. Pero el 100 % que consume cocaína o paco, empezó con la marihuana, y esto no es un dato menor a la hora de pedir alegremente por la legalidad del consumo de marihuana.¿Quién está capacitado para controlar hasta dónde sí y hasta dónde no? ¿Qué le decimos a los chicos y preadolescentes, que buscan una orientación?

El tema es que la legalización en el sistema capitalista, esconde la profundización del consumo y abre las puertas, como siempre a la voracidad sin límites de los capitalistas para obtener ganancias a cualquier precio. Creer que eso se para plantando en macetas, es otra manifestación de ingenuo autonomismo.

Libres de toda cadena

Debemos preguntarnos quiénes, desde el poder, quieren legalizar las drogas, y con qué intereses.

Es verdad que también existe un sector de la burguesía que quiere que la marihuana siga prohibida, porque lo prohibido tiene un atractivo difícil de combatir. Así fue siempre, desde las épocas más remotas.

Y esto puede confundir a muchos compañeros, que luchan todos los días contra las distintas manifestaciones de este sistema, que luchan por el cambio social, y que creen que de esta manera son alternativos y antisistémicos, siendo en realidad funcionales a los que se pretende combatir.

Tenemos que trabajar para ser libres de verdad, de toda mercancía que nos ate a una adicción, cualquiera ella sea.

Tenemos que poder pensar con claridad, los problemas son muchos y muy complejos y tenemos que pelear por una vida que merezca ser vivida, que en la medida de lo posible prefigure la sociedad en la que queremos vivir en el futuro. Sin adicciones, sin ser esclavos de ninguna sustancia.

Verdaderamente libres, para abocarnos a lo importante, que es la construcción de una sociedad distinta, que respete la vida, por sobre todas las cosas.


Notas:

*(1) http://www.clarin.com/mundo/Soros-dolares-campana-legalizar-marihuana_0_360564182.html ; http://www.infobae.com/notas/543693-Soros-dona-un-millon-de-dolares-para-legalizar-marihuana.html

*(2) http://www.aporrea.org/internacionales/a73141.html

* (3) http://www.lamarihuana.com/noticias/eeuu-y-mexico-cobra-fuerza-la-propuesta-de-legalizar-la-marihuana/

* (4) http://www.wradio.com.co/nota.aspx?id=1376696

lunes, 20 de junio de 2011

Queremos agradecer a la Diputada Nacional Cynthia Hotton por habernos informado el mismo día en que ella tomó conocimiento de la llamada "Audiencia Pública" que tenía lugar el día miércoles 15 de junio de 2011, en el Anexo de Diputados.

En realidad no pareció tratarse de una audiencia oficial de la Comisión de Prevención de las Adicciones , sino más bien de un acto equiparado a los que vienen realizando la Diputada Donda y otros en las facultades, con el mismo tema.

Parece que algunos de los que se llenan la boca hablando de "nueva política", contra los aparatos, etc., no pueden prescindir de las manipulaciones, especulaciones, trenzas o roscas de un nivel digno de Covelia.

Si el cultivo, la producción, la distribución, el pasaje por fronteras y la venta son ilegales (ver convenios internacionales), ¿cómo podría ser legal el consumo?

Una sociedad sana tiende a reducir el monto de enfermedad en su seno.


Manifestamos nuestro desacuerdo con un enfoque que consideramos irresponsable frente a las adicciones y el narcotráfico, desde una postura que se pretende protectora de supuestas libertades individuales y de supuestos derechos humanos del consumidor.

Nuestros hijos no están siendo libres de elegir cuando son víctimas de las drogas. Su vulnerabilidad no es tenida en cuenta, pero sí en cambio la de las llamadas “mulitas”. La situación económica de los pequeños narcotraficantes no altera el carácter criminal de su actividad, que además implica el fomento de consumos de sustancias no sólo nocivas sino incluso letales, sin importar la edad ni la indefensión de las víctimas, que están muy lejos de ser los consumidores soberanos que presupone el proyecto. Las mulitas, a partir de ahora tendrán total libertad para repartir muerte entre nuestros hijo.

La propaganda que se ha hecho es deshonesta: cuando a un joven se lo encontraba con sustancias para consumo personal, hasta ahora, se lo enviaba a hacer grupos en un CPA (no a la cárcel) y la familia podía tomar medidas, lo que a partir de ahora será historia, habrá que esperar largos años de enfermedad hasta que la realidad de una enfermedad progresiva se haga insoportable para el/la joven.

Expliquen uds. con qué fundamento sostienen que, sustancias altamente adictivas, que modifican los reflejos, el raciocinio, la afectividad y finalmente la personalidad son inocuas.

Creemos que el enfoque que hace hincapié en las supuestas libertades individuales y en la mera “reducción de daños” es conformista y produce un efecto de legitimación ideológica del consumo de drogas. Pero además, vulnera el derecho a la salud y soslaya la relación entre el consumo de drogas y la exclusión social, abandonando a nuestros niños y jóvenes a un presente autodestructivo, con lo cual también se los condena a un futuro sombrío o inexistente.

El proyecto invoca el artículo 19 de la Constitución: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados”… ¿Qué tienen que ver los “hombres” que aquí se mencionan con los chicos que caen todos los días víctimas de las sustancias?, ¿cómo puede no verse esta situación como de profunda degradación de la “moral pública” y dejarla en manos de “Dios”, puesto que “los magistrados” debieran lavarse las manos?...

¿Cuándo van a plantearse que el consumo de drogas sea problemático para terceros? ¿Cuándo un chofer choque, cuando un cirujano destruya una vida, cuando un hijo tenga la edad suficiente para interpelar a un padre adicto?

Consideramos que este enfoque confunde los “derechos humanos” con los “derechos individuales” y a éstos con los “derechos del consumidor”, descuidándose el derecho a la salud, al ciudadano y al ser humano verdaderamente libre que el estado y la sociedad debieran posibilitar.

Estamos en una sociedad profundamente desigual, sin educación inclusiva, sin una buena política de prevención y sin un buen sistema de salud. En estas condiciones, resultan profundamente irresponsables las posturas que subestiman la capacidad de destrucción de las drogas y legitiman su consumo.

Por el contrario, hace falta un fuerte compromiso por parte del estado y de la sociedad para enfrentar decididamente las adicciones y el narcotráfico, en todos los eslabones de la cadena.

La ley 23.737 estipula que en aquellos casos en que alguien es encontrado con drogas en su poder para uso personal y existe una dependencia física o psíquica de la sustancia, el juez debe imponer una medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario.

Es importante aclarar que, a diferencia de Holanda, donde la tenencia de cocaína para uso personal se castiga con un año de prisión, mientras que la tenencia de entre los 5 y 30 gramos de marihuana se castiga con un mes de arresto, la ley 23.737 no criminaliza sino que da una posibilidad de cura.

No estamos de acuerdo tampoco con el enfoque de países como Suecia, que han logrado éxito en comparación con lo que ocurre en otros países europeos, desde que en el año 88 han penalizado no sólo la tenencia sino también el consumo.

Es por eso que defendemos la ley 23.737 que establece la derivación judicial a tratamiento de un consumidor de drogas ya que habilita una serie de instrumentos que sirven para que el Estado tenga una asistencia directa y efectiva de las personas vinculadas con estas adicciones ilegales.

Según lo determina la primera investigación sobre casos de tenencia de estupefacientes, realizada en conjunto por la Sedronar y el observatorio de drogas de la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo al análisis de expedientes de diez de los 12 juzgados federales de la Capital, sobre 8752 causas ingresadas en los tribunales entre 2007 y 2009 fueron 115 las que tuvieron una sentencia que derivó a los consumidores a realizar tratamientos de recuperación.

Apenas el 1,3 por ciento de las causas por tenencia de drogas termina en una medida curativa para los involucrados.

Se nos quiere hacer creer que fracasó una ley y modificar artículos cuya aplicación ha sido y es prácticamente nula.

Cerca del 99 por ciento de los expedientes por infracción a la ley 27.737 ya eran archivados antes del fallo de la Corte Suprema en el caso Arriola.

Un porcentaje mínimo de los casos que involucran la tenencia de drogas terminaron en resoluciones que posibilitaron acciones de rehabilitación médica de los consumidores.

Cualquier vendedor minorista de estas sustancias a quien se le encuentre una pequeña cantidad de estupefacientes esgrimirá que está destinada a su consumo personal. La despenalización de la tenencia se trata de una norma que facilitará el expendio de drogas: se facilita el trabajo a los narcotraficantes y el consumo a los adictos.

"Hay que dificultar el acceso y el consumo, no facilitarlo", había dicho monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y titular de la Comisión para la Pastoral de Adicciones.

Los sacerdotes del Equipo para las Villas de Emergencias de la ciudad se preguntaron: "¿Cómo decodifican los chicos de nuestros barrios la afirmación de que es legal la tenencia y el consumo personal?".
la despenalización "influiría en el imaginario social instalando la idea de que las drogas no hacen daño". Y afirmaron que sin un buen sistema de salud, políticas de prevención y una educación inclusiva, "despenalizar en esas condiciones es dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud".

¿Quién puede garantizar que alguien que acaba de drogarse de manera privada no perjudique a un tercero? ¿Alguien puede asegurar que un cirujano que se drogue privadamente no pueda perjudicar a un tercero? ¿Alguien puede asegurar que un comandante de avión, que se drogue privadamente, no pueda perjudicar a un tercero? ¿Alguien desconoce que los delitos aumentan por efectos de la droga, aunque sea consumida privadamente?

En cuanto al artículo 14 de la ley 23.737, tanto su primero como segundo párrafo, su constitucionalidad fue analizada por las comisiones de Drogadicción, Legislación Penal y de Asuntos Constitucionales de ambas Cámaras del Congreso de la Nación, y el texto fue aprobado por los plenarios de ambas Cámaras.
¿Se equivocaron absolutamente todos...?

¿ Qué pasa en la Argentina con las drogas legales ? Las cifras de muertes por alcoholismo y tabaquismo nos alertan sobre los graves problemas ocasionados . En la argentina hay más de 8 millones de fumadores y mas de 2.500.000 bebedores con problemas. Alrededor de 25 mil bebedores y 40 mil fumadores morirán por año en muestro país como consecuencia de las de ambas adicciones. Estas cifras no pueden ser ignoradas por quienes a pesar de ellas, proponen la legalización de otras drogas adicionales. Las consecuencias serían las de un verdadero genocidio: sostener la legalidad al costo de una masacre.

El panorama de las drogas en nuestro país sería menos desalentador si se implementase una política de Estado para prevenir y combatir las adicciones y el narcotráfico, y si el papel del ciudadano común frente a la drogadicción fuera menos permisivo.
Si existiera una mayor conciencia colectiva del mal que tenemos enfrente, si ningún legislador propondría medidas para facilitar el consumo con el objetivo de captar votos.

Quisiéramos exponer algunas conclusiones del Gobierno de Estados Unidos . Para la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas la legalización de las drogas no representa una solución porque puede elevar el consumo y generar más problemas de salud pública, sin impactar las ganancias del crimen organizado.
“La legalización sigue sin ser una opción en el gobierno de Obama”, señala la ONDCP, ya que el uso ilegal de droga está asociado con “accidentes automovilísticos fatales, enfermedades mentales e ingresos de emergencia en hospitales”.
El gobierno estadounidense sostiene que investigaciones independientes demuestran, por ejemplo, que legalizar la marihuana en California no reducirá significativamente las ganancias de los narcotraficantes mexicanos.
“Debido a la variedad de los negocios de los cárteles, y a su naturaleza ilícita, determinar el porcentaje preciso de ganancias que obtienen de la marihuana es problemático, pero estamos seguros de que incluso la eliminación completa de una de sus ‘líneas de producción’ no resultará en un desmantelamiento de las organizaciones criminales”.

El ex embajador de Colombia en la Argentina y luego canciller Jaime Bermúdez, advirtió oportunamente que la despenalización traería un incremento de drogas en el territorio nacional en lugar de disminuirlo. "La experiencia de Colombia indica que despenalizar la droga no ayuda a combatir el narcotráfico, sino todo lo contrario", declaró al diario La Nación.

NO estamos pidiendo penalización del consumo, sino normas y políticas que NO faciliten la compraventa y el consumo de drogas.

No queremos que nuestros hijos sean tratados como meros consumidores, reclamamos por su derecho a la salud y por su habilitación como ciudadanos libres y seres humanos con un futuro posible.

viernes, 17 de junio de 2011

Sobre la Audiencia para la despenalización de drogas. ¿Nadie escucha a los familiares?

Qué decir, dan ganas de llorar. Ni siquiera se percataron, TODOS, que quienes están en contra son los familiares, que la viven, que saben de todo el deterioro, como Diana Chanquía…Observo que también Diana Maffía, Coalición Cívica compró lo del consumo problemático. Es muy desalentador. El único consumo posible siempre es problemático porque produce alteraciones en el cerebro humano, a corto, mediano y largo plazo. Y no se pueden medir las consecuencias de los actos, una vez drogados, aún con marihuana.
Habiendo trabajado con adictos, sólo puedo decir que nuestros jóvenes ansían, desesperadamente, que los ADULTOS los cuiden. Parece que vamos en sentido contrario. Bueno, puede ser que nuestro destino sea la autodestrucción. Me sorprende de la Coalición Cívica, que en sus principios parece muy fuerte el eje ético y moral. Ojalá Elisa Carrió haga algo al respecto. No se tiene en cuenta el LAZO SOCIAL, que la droga destruye, porque quien se droga, se aísla, se queda solo en esa conducta suicida. Es más fácil legalizar políticas para la muerte, que trabajar para que no se produzca la necesidad de drogarse, y para controlar un negocio en el cual sus dueños se cuidan muy bien de no consumir drogas, para que su cerebro no se deteriore, y sigan ganando fortunas con la miseria y la ignorancia.

Nuestra sociedad está desquiciada, enferma. No me siento parte de esta locura. No encuentro forma de ir contra toda esta gente más que generar en la opinión pública otras cosas, y frenar a los políticos. Por otra parte, personalmente el camino sigue siendo la promoción y la prevención, pero en un contexto donde drásticamente debería cambiar la política, en lo que respecta a nutrición, salud, educación, trabajo, y la ENORME posibilidad de que nuestros niños y adolescentes tengan los derechos a JUGAR, COMER, EDUCARSE, garantizados. Si esta preocupación no es el eje, bueno, tendremos lo que supimos conseguir. Y por supuesto en reforzar SEDRONAR, y la persecución del narcotráfico, como reponer la cadena asistencial al adicto desde el Estado, que en la práctica ya no existe.

Hay dos definiciones estupendas a tener en cuenta, que surgieron de un hecho artístico:

VIOLENCIA: miedo + ausencia de amor + venganza emocional

PERVERSIÓN: Hacer todo al revés, sin evaluar las consecuencias de las acciones, el daño posible a producir, y que nos guste.

Encuentro en la mayoría de nuestros legisladores la tendencia a pensar sin considerar estos dos términos: Violencia y perversión, parecen ser cómplices en tanto tampoco miden las consecuencias de sus decisiones.

Ojalá pasen cosas mejores, un abrazo humano y fraternal

Susana Cohen Arazi